viernes, 22 de noviembre de 2019


Autorretrato                11/10/14
 Les presento a María Cristina, Ma para mis hijos, Cristina para casi todos, Cristy para mis viejos y mis tías, Cris para mis amigas, tía Cri para mis sobrinos, mis hermanos y mi cuñada Adriana, cuña para mi cuña Sonia y gorda, para quién fue mi marido.
Una sola para tantos nombres. Tantos nombres para una sola: YO.
Para cada uno de ellos seré distinta, o no. Vaya una a saber qué ven en mí. Yo, soy esta que aquí les presento:
Mujer generalmente sonriente, de edad madura y mente joven. Alguna vez fui rubia natural, hoy lo soy gracias a la elección de la tintura.
Ojos claros, algo cansados y gastados que debo ayudar para que vean la vida, con anteojos que me “pesan” y marcan mi nariz víctima de una temprana cirugía.
Regordeta, como llamaría mi abuela al haber perdido la cintura en atracones, en la gula.
Hace cuarenta kilos, yo era otra. A esa, no le dolían las rodillas como a mí, que me siento cómoda solo en zapatillas.
Visto generalmente ropa de nada, visto lo que puedo, no sé elegir ropa ni combinar colores. Mi cara lavada es siempre o casi siempre la misma.
Marqué mi cuerpo varias veces, tengo tantas cicatrices que no las puedo contar. Esas marcas no fueron elegidas, como tampoco lo fueron algunas de las que no se ven, pero acompañan el devenir de mis días.
Tatué OM en mi brazo derecho para verlo siempre, para recordar que soy una con el universo, con los míos, con la vida.
En mi mano izquierda, allí donde la alianza dejó un surco, tatué las iniciales CAF en homenaje a mis hijos que, de esa etapa, fue lo único verdadero, lo verdaderamente único…
María Cristina para los documentos, Ma para mis hijos, Cristina para los conocidos, gorda para quién fue mi marido, Cristy para mis viejos y mis tías, Cris para mis amigos, tía Cri para mis sobrinos, mis hermanos y para Adriana, cuña para mi cuña Sonia.
Para una misma persona, muchos nombres, para todos esos nombres soy solo yo: Cristina.

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