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FELICIDAD Una vez mi mamá, mientras tejía un saquito para mi hija recién nacida, en la cocina de casa, me miró y dijo;-“Esto debe ser la Felicidad”-. La expresión de su cara quedó grabada a fuego en mi memoria y en mi corazón. Estaba resplandeciente, nunca, pero nunca, ni antes ni después de ese episodio volví a encontrar en su rostro esa expresión. Fue un instante mágico e irrepetible que duró segundos. Los suficientes como para que recordara que en ese momento mi hermano menor estaba haciendo el servicio militar y vivíamos pendientes de la guerra de Malvinas. Entonces le brotaron lágrimas de desconcierto. ¿Cómo podía estar feliz y al mismo tiempo preocupada y con el alma en vilo? Y se sintió culpable. Cuando ella murió, se acercó a saludarme una amiga a la que hacía mucho tiempo no veía. Una de esas amigas con las que podés abrazarte y seguir hablando como si te hubieras visto ayer, que no son muchas, y sentí una gran alegría. Y allí, junto a mi madre muerta, conversé con mi amiga de su vida y de la mía. Y nos reímos por momentos! Y dos minutos después llegó alguien con quién me abracé llorando largo tiempo, sin consuelo. Entonces mi pregunta es ¿existe La Felicidad? Así, con mayúsculas. ¿O son momentos? Pequeños oasis que nos permiten calmar nuestra sed en un desierto, árboles frondosos que nos acogen y nos dan sombra y permiten que recobremos el aliento para seguir nuestro camino. Como yo lo veo, tal vez la felicidad sea solo eso, no LA GRAN COSA QUE DEBEMOS ENCONTRAR PARA SEGUIR VIVIENDO. Tal vez, la felicidad sea permitirnos gozar a fondo esos momentos en los que nos sentimos plenos, atrevernos a dejar en el camino todo aquello que nos aleje de lo verdadero. Sacarnos los lastres, sean estos prejuicios, mandatos ancestrales, miedos. Y reconocer que todo esto no tiene que ver con la falta de respeto. He tomado la decisión de ser feliz, para lo cual, instalé en mi cara una sonrisa, que debo reconocer que cada tanto se desdibuja,¡ qué vivo en este mundo al fin! Pero que recobro recurriendo al recuerdo de los buenos momentos, las buenas compañías, todo lo nuevo que emprendo y sobre todo al haberme relajado. Estoy en el momento de mi vida en que hago todo por gusto, en el que no caben las mentiras, en el que elijo dónde ir y en qué compañía. Ojalá hubiera podido consolar a mi mamá y a mi misma en aquellas dicotomías, pero entonces no sabía … Cristina González 26/04/15 |
viernes, 22 de noviembre de 2019
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